Central Bar

 

Si lo que Ricard Camarena se había propuesto era ser más cercano al personal y alcanzar su estilo culinario a todos los bolsillos, lo ha conseguido. 

Central Bar es ese espacio que no necesita presentación para el Valenciano que se precie y tampoco necesita de ninguna clase de publicidad, todos lo adoran, a todo el mundo gusta y todos disfrutan en el.

Quizá esa sea la razón por la que su servicio se ha relajado y se permiten la osadía de servir vasos sin repasar la cal del lavavajillas, cosa que eso no se haría en cualquiera de sus demás restaurantes. ¿ Por qué esto es un bar? No, cuando uno tiene un nombre y una imagen que mantener hay cosas que no se puede permitir, como servir vasos llenos de cal, bien sea en el central bar o bien sea en un carrito de comida ambulante si fuere el caso y decidiese abrirlo. No. Hay cosas inadmisibles cuando uno tiene una reputación que mantener.

¿O quizá lo que nos quiere dar a entender es que la gente que paga menos merece los vasos con cal? Dudo que esa sea su pretensión, por lo cual, no me entra en la cabeza que se permita en un local que lleva el nombre de Ricard Camarena, vasos con cal.

Hablemos de la comida, Disponemos de bocadillos deliciosos servidos en media ración o enteros, me parece justo porque no todo el mundo tiene porque querer un bocadillo entero, sobre todo cuando se trata de un almuerzo. Ya sabemos que este sitio también oferta tapas, pero su verdadera razón de existencia inicial, se presuponía que era servir almuerzos en el Mercat Central de Valencia, razón por la que hay que empezar por ahí.

Mi fea costumbre hace que pida una tapa clásica, como suelo pedir en muchos sitios porque si lo básico lo hacen bien entonces cualquier sitio puede salvarse,  de modo que pedimos Bravas.

Y las bravas venían rebozadas en ajo, no en ajo-aceite, sino en ajo y pimentón picante pero era tanto ajo que si creyésemos en las novelas de vampiros, con estas bravas te haces inmune. 

La cantidad de ajo era tan exagerada que fue imposible terminar el plato. Sin embargo, el bocadillo estaba perfecto.

Finalmente viene el precio, 7,50 € por persona el almuerzo de un bocadillo medio y piensas, un refresco, un bocadillo medio y la mitad de la ración de ajo con patatas bravas ¿cuesta esto? Se ve que sí, porque claro, pagas el comer en un sitio que lleva el nombre de Ricard Camarena.

Por lo que entiendo que si pago por estar en un sitio con su nombre,  en el que me sirven vasos llenos de cal sin repasar… pienso que ha sido excesivo su precio para un simple almuerzo.

Sin embargo, si me atienden bien, me sirven los vasos limpios y la cocina esta bien, porque ya sabemos que lo que ha pasado con las bravas es una cuestión de que ese día quien ha sazonado las patatas se sentía muy generoso, entiendo que no deben ser todos los días igual ( espero) pues… me parecería aceptable.

De modo que, por lo pronto, me plantearé si vuelvo a almorzar otro día para pedir otra cosa y espero que cuando vaya no hayan más vasos sucios, porque si los vasos no los repasan, los platos… entiendo que tampoco, siendo blancos es difícil verlo y aunque coma de bocadillo, se trata de que estas en un sitio bajo el nombre de Ricard Camarena y de ello deriva una responsabilidad de savoire faire y buen gusto.

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