Cuina D´en Garriga

 

A todos mis grandes lectores, amantes de la buena mesa, provenientes de todas partes de España, hoy os hablo de un lugar maravilloso en Barcelona.

Hemos compartido post de todos los tipos y de varias partes de España, aunque la gran mayoría sean de Valencia porque es la ciudad desde donde escribo, pero cuando puedo escaparme, procuro inmiscuirme bien en esos nuevos espacios para dar con la cocina que mejor defina la cultura del lugar en el que me encuentro, llamadlo un mal vicio o llamadlo pasión por la gastronomía. 

Si queréis un lugar auténtico, donde se mezcla la cultura Barcelonesa con la gastronomía, donde la calidad del producto se fusiona en las mejores piezas que puedan servir a sus comensales, donde el detalle se cuida al milímetro, el espacio sea intimo, incluso hay puntos de su restaurante donde no llega la cobertura, si buscáis esa esencia, Cuina D´en Garriga es sin lugar a dudas el lugar que debéis visitar.

Cito textualmente desde su web, donde cuentan su historia, una parte para que entendáis lo que quiero expresar: “ NO HAY NADA MEJOR QUE UN BUEN TOMATE Y NADA MEJOR QUE UN BUEN PAYÉS QUE RESPETE SU TIERRA.En nuestra casa los tomates saben a tomate y la fruta madura en la planta.  Para nosotros, el mejor mes para el tomate suele ser septiembre porque se encuentran en su punto óptimo. En octubre llegan los primeros ceps, y luego los robellones que servimos a la plancha con una butifarra de Can Rovira, una casa y una família excepcional. Can Rovira vende lo que producen padre e hijo en su granja de cerdos Duroc, el otro hermano es cocinero y tiene una estrella Michelin en el mismo pueblo de Sagás (Berguedá). Nuestros panes están hechos con harinas francesas molidas en piedra, amasados a mano y con largas horas de fermentación antes de ser cocidos en un horno de leña. Los hace Anna que estudió en la misma escuela que Helena en Girona. Para encontrar burrata nos vamos hasta Bari en la Puglia donde nos encontramos con Giuseppe… Y así podríamos seguir con cada uno de nuestros productos.”

Lo encontré por casualidad, me llamo la atención sus puertas rojas de la entrada, rompiendo con la armonía de esa calle… tienen una magia especial, una esencia única. 

Lo primero que debo decir es que es un sitio que está dividido en dos secciones, la primera parece como más para picar algo, tomar una cerveza, ese espacio para compartir con amigos y pasar un rato y luego conecta con ese otro espacio más propio de un restaurante que casi siempre está lleno, ya que sus precios son asequibles, nada caro, el festín que tuve para mi solita me costo 20€ y fue un festín porque NECESITABA pedir cuantas más cosas mejor para poder tener contenido y poder hablar sobre ello a mis amados lectores.

De lo contrario, pides un solo plato, porque os garantizo que esa noche no cene. Por lo que la cuenta para un día normal y pidiendo de un modo normal son unos 13€ o 15€ a lo sumo por cabeza.

Lo segundo que vamos a destacar es su emblema, el sifón, hay sifones por todas partes, sifones para comprar, sifones que son lamparas, sifones que decoran, sifones que son para ellos el elemento clave y definitorio por excelencia y como bien reconocen ellos mismos “ EL SIFÓN ES UN SÍMBOLO GENUINO DE UNOS AÑOS EN LOS QUE EL VERMUT ERA INDISPENSABLE Y LAS LARGAS SOBREMESAS OBLIGATORIAS.”

Yo os obligaría a visitar su web que podéis acceder haciendo clic aquí.

En tercer y último lugar de este fabuloso lugar que me tiene enamorada y al que sin duda visitaré una y otra vez, tantas veces como vaya a Barcelona, es hablar de lo que probé, su cocina, la comida que veis en las imágenes.

El pan tumaca era imperativo estando en Barcelona, ¿ cómo vas a ir a un sitio y no probarlo? y menos después de lo que os he contado. 

La mortadela de Bologna, soy fan de la mortadela de Bologna porque si adquieres una buena, su sabor es excepcional, hay gente que no le gusta, pero es un embutido básico para poder comprender la cultura base gastronómica Italiana que poco difiere de la tan común pasta y pizza, Italia, queridos amigos, es mucho más que eso.

De principal probé el steak Tartar, pedí el pequeñito por razones evidentes, estaba sola como en muchas de mis expediciones y una tiene un límite. Lo cierto es que su Steak tartar esta bueno, se nota la calidad de la carne de ternera seleccionada pero para mi gusto personal le faltaba un poco más de mostaza y un poco más de tabasco y digo “para mi gusto personal” porque esto es del todo subjetivo. Su base preparatoria era perfecta, su presentación impecable pero a unos nos gusta notar unas notas en el steak tartar y a otros otras, por eso es un plato que me encanta pedir muchas veces sobre todo cuando comparto con alguien ya que cada sitio es un mundo y descubres mucho de la otra persona según su estilo “tartar” 

De postre, helado de melocotón, artesanal por ellos mismos y de verdad, es el mejor helado de melocotón que he probado y dudo que pruebe en esta vida. MAG-NI-FI-CO.

Si vivís en Barcelona o tenéis pensando visitarla próximamente, no dudes en incluir este sitio en tu lista, es barato, es bonito, la calidad de sus productos es exquisita e inigualable y sin lugar a dudas esta al lado de pleno centro, en Passeig de Gracia, aprovechando la visita a la casa Batlló o la pedrera, podéis organizar la comida en este sitio.  Pero os aconsejo reservar, porque se llena, es tan fabuloso que se llena. 

La dirección exacta es: Carrer del Consell de Cent, 308 Barcelona y su tel: 93 215 72 15 también admiten reservas online. 

Os garantizo que la experiencia es excepcional.

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